Éramos un buen equipo. Tú por mí y yo por tí.
Era agradable saber que siempre, pasase lo que pasase, alguien estaría incondicionalmente de tu parte. Claro, imperaba el sentido común y eso nos garantizaba que no tendríamos que defender lo indefendible. Que también lo habríamos hecho.
Eran días de grandes planes, de dibujar la vida entre dos. Pensando, imaginando, queriendo que las cosas fueran de una manera y no de otra. Con muy pocos probables, casi sin posibles. Pero con ilusión.
Teníamos las ganas y las fuerzas de plantarle cara al Mundo.
Pero terminó. Ni bien ni mal. Tan sólo terminó, casi para siempre.
Nuestros caminos se volverían a cruzar. Una vez el azar, la otra tu voluntad. Ninguna de las dos eran necesarias. Que vuelva a ocurrir, la verdad, ya da igual.
Todo lo demás, me lo guardaré por ahora.
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Elton John - I'm still standing.
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domingo, 11 de julio de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
Medias naranjas
Hoy me dijeron que "todavía no ha llegado mi media naranja".
¿Quién decide qué media naranja es la mía? ¿Por qué tiene que ser media? ¿No puedo esperar una naranja entera?
Es más, porqué no pensar que "mi media naranja" llegó y se la llevó otro. O que puede llegar ya exprimida.
¿Hay sólo una media naranja?
Ya no quiero medias naranjas. Cada vez me gustan menos las medias cosas. Las medias tintas, las medias verdades.... quedarse a medias.
Voy prefiriendo más las cosas enteras, auténticas y que merecen la pena; aunque sean menos. Me llena más.
Volviendo al tema frutícola, hay que recordar que todo lo que empieza, por definición, tiene un final.
Cuando llega "tu media naranja" te sientes pleno, es "tu otra mitad". Ya estás entero.
Es una trampa ruin y encubierta envuelta en papel celofán de oferta. Porque igual que vino se irá. Es cuestión de tiempo.
Entonces te quedas, literalmente, partido. Sangras por medio cuerpo y no tienes manera de recomponerte porque simple y llanamente, no tienes con qué. Se fue o se lo llevaron.
Pues me niego.
Cada día que pasa estoy más convencido de que soy una naranja entera. No necesito de partes o aditamentos para ser yo ni para ser feliz (esa palabra se merece un blog entero).
Tampoco pienso ir de frutero en frutero buscando medias naranjas. No las quiero. Tengo cosas mucho más importantes que hacer y no es cuestión de perder el tiempo en semejante escrutinio.
Y todo esto no es óbice para que un día aparezca rodando una naranja y decida seguir rodando a su lado por esta cuesta abajo que es la vida.
El día que nos separemos, seguiré siendo yo. Con un montón de recuerdos y heridas, pero yo al fin y al cabo.
Entonces tan sólo habremos dejado de ser nosotros, para convertirnos en tú y yo. Y espero sinceramente que no termine siendo un tú contra mí.
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Esmeralda Grao. Exactamente igual que tú - Exactamente igual que tú.
Rosana. Lunas rotas - No sé mañana.
¿Quién decide qué media naranja es la mía? ¿Por qué tiene que ser media? ¿No puedo esperar una naranja entera?
Es más, porqué no pensar que "mi media naranja" llegó y se la llevó otro. O que puede llegar ya exprimida.
¿Hay sólo una media naranja?
Ya no quiero medias naranjas. Cada vez me gustan menos las medias cosas. Las medias tintas, las medias verdades.... quedarse a medias.
Voy prefiriendo más las cosas enteras, auténticas y que merecen la pena; aunque sean menos. Me llena más.
Volviendo al tema frutícola, hay que recordar que todo lo que empieza, por definición, tiene un final.
Cuando llega "tu media naranja" te sientes pleno, es "tu otra mitad". Ya estás entero.
Es una trampa ruin y encubierta envuelta en papel celofán de oferta. Porque igual que vino se irá. Es cuestión de tiempo.
Entonces te quedas, literalmente, partido. Sangras por medio cuerpo y no tienes manera de recomponerte porque simple y llanamente, no tienes con qué. Se fue o se lo llevaron.
Pues me niego.
Cada día que pasa estoy más convencido de que soy una naranja entera. No necesito de partes o aditamentos para ser yo ni para ser feliz (esa palabra se merece un blog entero).
Tampoco pienso ir de frutero en frutero buscando medias naranjas. No las quiero. Tengo cosas mucho más importantes que hacer y no es cuestión de perder el tiempo en semejante escrutinio.
Y todo esto no es óbice para que un día aparezca rodando una naranja y decida seguir rodando a su lado por esta cuesta abajo que es la vida.
El día que nos separemos, seguiré siendo yo. Con un montón de recuerdos y heridas, pero yo al fin y al cabo.
Entonces tan sólo habremos dejado de ser nosotros, para convertirnos en tú y yo. Y espero sinceramente que no termine siendo un tú contra mí.
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Esmeralda Grao. Exactamente igual que tú - Exactamente igual que tú.
Rosana. Lunas rotas - No sé mañana.